Entre la gran
variedad de relatos cortos que componen las narraciones extraordinarias de Poe,
existe un pequeño grupo que están ambientados en el mar, el escenario romántico
por antonomasia. En el mar aparece una naturaleza idealizada, soñada, tranquila
y apacible, a la vez que otra aniquiladora, hostil, terrible y cruel. De la
bonanza y la calma se pasa a remolinos y vórtices aterradores que llevan a los protagonistas
de estas historias a la unidad
originaria de la nada.
El gran conocimiento del medio marino de Poe ―cruzó
repetidamente el océano― y su proyección en la ambientación de alguna de sus
obras, le convierten, junto a Stevenson, Melville y Conrad, en uno de los
grandes escritores del mar.

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